Cuando el coqueteo es una evidencia de adicción sexual

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El coqueteo (galanteo, flirteo o ligue) es saludable en el cortejo intencional cuando dos personas quieren explorar las posibilidades de ser una pareja a largo plazo.

Sin embargo, muchos hombres y mujeres cristianos tienen problemas con el coqueteo, problemas que les cuesta definir. Si es una actitud sana, ¿por qué se han metido en problemas por este coqueteo, o porque molesta tanto a su pareja actual que coquetee con otras personas?

Según la terapeuta Linda Hatch, tal conducta es un problema para una gran parte de los adictos sexuales, quizás para un tercio de ellos. Para algunos es la única conducta sexualmente compulsiva que evidencian. Y si están en una relación, el coqueteo compulsivo usualmente empuja a su pareja hasta el límite de lo que pueden tolerar.

¿Deberías tú o tu pareja preocuparse de que el coqueteo excesivo es sólo la punta del iceberg de una profunda adicción sexual?

 

¿Qué es coqueteo y qué no lo es?

El coqueteo se define como una serie de conductas que pueden involucrar comunicación verbal o escrita, y lenguaje corporal entre dos personas generalmente del sexo opuesto, sugiriendo interés en construir una relación más sólida u obtener una meta, ya sea permanente o temporal.

Podríamos hacer un largo listado de conductas que se clasifican como tal, y los lectores podrían estar de acuerdo o no. Pero como muchas áreas grises de la adicción sexualidad, una definición que aplica muy bien es la que hizo el Juez Potter Stewart en una famosa controversia acerca de qué es pornografía y qué no lo es: “Yo sé lo que es cuando la veo”. Seguramente si otros lo notan, o si tu pareja te hace reclamos por tu conducta, puedes estar seguro de que lo estás haciendo de una manera compulsiva o dañina.

 

¿Qué dice la Biblia al respecto?

Siempre que surgía una controversia acerca de las conductas ambiguas, Cristo iba directo al punto: Lo importante es la motivación del corazón con la que se ejecuta. En Mateo 5:28 aclara que no es necesario mostrar una conducta sexual explícita: Las intenciones del corazón bastan para constituir adulterio. En otra parte de la Biblia, el apóstol Pedro explica cómo hay personas en la iglesia cuya conducta piadosa es aparente, pero tienen motivaciones secretas: “Esos hombres no pueden ver a una mujer sin desear tener relaciones sexuales con ella; ¡nunca se cansan de pecar!” (Ver 2 Pedro 2:13-15). Seguramente éste verso no alude sólo a los hombres, sino también a las mujeres.

Un pasaje que consideramos fundamental en este ministerio es el descenso que Pablo describe en Romanos 1 de quien se enreda en pecado sexual y cómo hunde su mente en oscuridad y confusión. Los versos 24 y 25 terminan la descripción, “entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí. Cambiaron la verdad acerca de Dios por una mentira. Y así rindieron culto y sirvieron a las cosas que Dios creó pero no al Creador mismo.” Hay una delgada línea entre admirar a una persona atractiva, y empezar la ejecución de conductas sexuales para terminar en un acto pecaminoso.

 

¿Cuándo es el coqueteo parte de un patrón de adicción sexual?

Una persona que tiene un problema con la adicción sexual usualmente mostrará más de un tipo de conducta sexual compulsiva. Si una persona coquetea en extremo, lo más probable es que también se involucre en cibersexo, que visite recintos de prostitución, o incurra en cualquier otra actividad sexual pecaminosa. Considera estos escenarios:

Cuando se ve la vida a través del sexo

Uno de los pensamientos centrales aceptados por el adicto es: “El sexo es mi necesidad más importante”. Así que el coqueteo es una forma en la que el adicto está viendo el mundo a través de lentes pintados de sexo, a través de conductas como:

  • Fingir una vida de soltero o comportarse como tal en un ambiente social, cuando ya está casado,
  • Hacer bromas sexuales constantemente, especialmente con gente que no conoce tan bien,
  • Hacer comentarios o preguntas sexuales fuera de lugar, por ejemplo acerca de hábitos o experiencias sexuales propios o ajenos,
  • Escaneo constante para ubicar en todo lugar a la gente sexualmente atractiva,
  • Hacer comentarios frecuentes acerca de la apariencia de la gente, su edad, cuerpo y su atractivo sexual o carencia de él.

Cuando es incapaz de detenerse

Una persona puede ser una extrovertida, encantadora y divertida. Pero si su pareja (u otra tercera persona) se siente amenazada y le pide que le baje el tono a su coqueteo, es capaz de hacerlo y rectificar su conducta. Por otra parte los adictos sexuales no pueden detener una conducta así, y tienden a hacer sentir a sus parejas culpables por ser mojigatos o por “no dejarlos ser ellos mismos” y defender su derecho de coquetear.

Cuando objetifica a otros y a sí mismo

Esta preocupación por el sexo va de la mano con la objetificación de las personas. La gente no es realmente gente con sus complejidades e historia, sino que son vistos como objetos de utilidad sexual. Esto no significa que los adictos desean tener sexo con cada persona que ven, sino que también pueden perderse en fantasías sexuales o guardar esas imágenes en su archivo mental para usarlas después en una fantasía.

La mayoría de adictos han adquirido la creencia de que son indignos, y algunos han llegado a sentir que la única razón por la cual alguien querría asociarse con ellos es por su atractivo o su utilidad sexual. Así expresan su inseguridad al esforzarse por ser sexualmente interesantes para cualquiera con el que se asocian, incluso en ambientes laborales, ministeriales o familiares – en los que son necesarias otras destrezas de conexión, de tipo no-sexual.

Cuando es incapaz de vincularse permanentemente

Otra variante de adicción sexual es la incapacidad de establecer relaciones duraderas. Puedes ver eso en hombres y mujeres conocidos por ser muy galantes o muy coquetas, pero que en realidad no tienen una relación estable desde hace mucho tiempo. Es el “casi-novio” o “amigo de todas, pareja de nadie”. El coqueteo excesivo puede ser el sustituto de una relación verdadera, una manera de permanecer enganchado a la emoción de la conquista, para emprender la huida y encontrar cualquier excusa para no formalizar una relación, basado en el mismo sentimiento de ser indigno o deficiente.

¿Qué deberías entonces buscar si no sabes cuán grande es el problema?

El coqueteo excesivo y la seducción compulsiva pueden ser signos de que hay otras conductas sexualmente adictivas. No siempre será posible llegar hasta el fondo del asunto sin la ayuda de un profesional. Sin embargo, siempre resaltará el hecho de que una adicción sexual puede auto-identificarse en términos de la aflicción y destrucción experimentada por el adicto y por aquellos a su alrededor.

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